Crítica de Raúl Chamorro Mena del concierto de la Orquesta y Coro de RTVE bajo la dirección de Pinchas Steinberg
Lección de Maestro
Por Raúl Chamorro Mena
Madrid, 26-II-2026, Teatro Monumental Cinema. Temporada Orquesta y Coro de RTVE. Cuadros Vascos – Eusko Irudiak (Jesús Guridi). Sinfonía nº 5, Op. 47 (Dmitri Shostakovich). Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE. Dirección: Pinchas Steinberg.
Después de su extraordinaria dirección musical en la Ariane et Barbe-bleue de Paul Dukas representada en el Teatro Real, la temporada de la Orquesta y Coro de RTVE ofrecía otra irrenunciable oportunidad de disfrutar con el magisterio del director de orquesta Pinchas Steinberg. Muy interesante, además, el programa con una sinfonía tan colosal como la Quinta de Shostakovich y música española en la primera parte.
Jesús Guridi (Vitoria 1886-Madrid 1961) fue un talento prematuro, estudió en el Conservatorio de Madrid y en la Schola cantorum de París. Probablemente se trate del compositor vasco más importante de la historia y uno de los grandes músicos españoles. Hoy día, sin embargo, debe su popularidad sobre todo a la Zarzuela El Caserío, obra cumbre del género, pero obras de tanta calidad como las óperas Amaya y Mirentxu merecerían sin duda una atención de la que carecen actualmente. Ese fondo sinfónico y presencia del folklore vasco, que puede apreciarse en las creaciones del compositor vitoriano para el teatro lírico, se manifiesta en sus cuadros vascos para coro y orquesta sinfónica. No consta año de su composición, pero sí que fue anterior a 1922 e incluso llegó a estrenarse en Madrid en 1942 en forma de ballet.
Pudo faltarle al acercamiento de Steinberg, lógicamente, un mayor idiomatismo y equilibrio entre el coro y la orquesta, pero a pesar de tratarse de una obra que probablemente no haya interpretado previamente o bien en escasas ocasiones, resultó admirable la capacidad del Maestro israelí para contrastar y diferenciar el carácter, atmósfera y perfil dramático de cada una de las tres partes en que se divide la composición. La labor de los pescadores en la costa de Ondárroa y su salida al mar. El ondular del mar expresado apropiadamente por la orquesta de RTVE, el fragor de la tormenta y la alegría del regreso todos sanos y salvos y el correspondiente reencuentro con sus familias. En la fiesta no pueden faltar las danzas folklóricas vascas, habituales en la producción de Guridi, como la espatadantza, el zortziko, asi como la presencia de los txistularis –buena actuación de las maderas de la orquesta. El peculiar impulso rítmico, el ambiente festivo y el colorido tímbrico, fue brillantemente expresado por la guía de Steinberg y la orquesta, en la que destacó la cuerda. Buena prestación del coro.
Un Shostakovich acosado por el régimen Soviético, abrumado por un devastador artículo publicado en el PRAVDA, órgano del PCUS, y angustiado por su inmediato futuro personal, logra con su Quinta sinfonía -1937- una cierta reconciliación con el régimen, gracias, particularmente al enorme éxito cosechado en su estreno. Desde luego, por parte del músico concurre, más que nada, una solo aparente claudicación con muchas dosis de ironía y sarcasmo.
La sabia batuta de Pinchas Steinberg acreditó orden, mando, claridad expositiva y clarividente sentido de la construcción, además de obtener un sonido de calidad de la orquesta. Pero no se quedó ahí, desde luego, pues la espléndida interpretación puso de relieve todos los contrastes de la partitura con tempi equilibrados, transiciones impecablemente perfiladas y sin que la tensión decayese en ningún momento. El primer movimiento fue un ejemplo de todo ello, así como de la creación de clímax a partir del melodramático comienzo con una cuerda empastada, dúctil, tersa y unas magníficas maderas. Después de la cáustica marcha del primer movimiento, batuta y orquesta expresaron la carga irónica del scherzo, su aire danzable y popular, todo un contraste con el tercer capítulo, el sublime largo. La batuta de Steinberg planteó magistralmente el juego de tensiones, distensiones, acentuadas dinámicas y clímax de la pieza, desde la sobriedad, sin excesos ni efectismos. El júbilo forzado, más bien fingido, del último movimiento surgió luminoso e y culminó con ese broche triunfal traducido brillantemente por batuta y orquesta. Notable nivel el mostrado por la formación de RTVE y buenas actuaciones de las maderas, los metales y la violinista concertino en sus solos y capitaneando una cuerda sedosa y bien empast
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