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CRÍTICA: GALA DE ENTREGA DE LOS PREMIOS LÍRICOS TEATRO CAMPOAMOR 2011

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Autor: Aurelio M. Seco
21 de febrero de 2012
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La Voz de Asturias (Domingo, 19/02/12)

UNA GALA EMOTIVA Y COMPROMETIDA

Una vez más, Emilio Sagi ha conseguido hacer de las limitaciones virtud, con un gusto e inteligencia a la altura de su prestigio. El director de escena asturiano pasó otro examen cum laude , en la Universidad de Oviedo hace unos días, donde se presentó una tesis doctoral sobre su obra, y en la función del pasado viernes. La producción dio la impresión de ser más austera que en años anteriores, pero el resultado artístico no se resintió. También fue algo menos divertida, pero igual de elegante, comprometida con el gremio teatral en estos "tiempos de cólera" presupuestaria, y más emotiva que en pasadas ediciones. La emoción llegó de la mano de Luis Varela. Qué podemos decir de este genial actor que no hayamos dicho ya. Quizás que, si en tantas ocasiones nos ha hecho reír, en ésta incluso nos hemos llegado a emocionar con la profundidad y humanidad de sus palabras. En el teatro "La función debe continuar", dijo el actor; incluso cuando el amor de toda una vida desaparece de tu lado. Esta es, sin duda y por desgracia, la gran tragedia del comediante, que el propio Varela vivió en carne propia hace unos años. ¿Cuántos actores son capaces de conseguir una sonrisa del público con sólo pronunciar una palabra o, simplemente, salir andando de escena? Y siempre con naturalidad, sin exageradas introspecciones, vulgares histrionismos o "modernidades" de dudoso buen gusto. Los que acudimos al Festival de Zarzuela del Campoamor lo hacemos deseando encontrar a Luis Varela en el reparto. Su trayectoria en Oviedo está dejando tal impronta que a alguien se le podría ocurrir dedicarle una estatua. La gala contó con dos excelentes presentadoras: María José Suárez y Sabina Puértolas, aunque en la práctica la relación fue de supeditación. Quizás por ser de la región, la mezzo asturiana tuvo un mayor protagonismo durante toda la noche. Las ideas del guión no siempre funcionaron. También podrían haberse recortado algunas de sus participaciones líricas, que resultaron demasiado numerosas y no siempre adecuadas a sus características vocales. En cualquier caso, ambas realizaron un trabajo de altura, ameno, fluido y simpático.

Respecto al protocolo de la ceremonia, todavía no se ha encontrado la mejor manera de entregar los premios. Quizás sería interesante que los galardonados dijeran unas palabras. También convendría pensar en si un púlpito dotaría de mayor solemnidad al evento. Habría que meditar sobre muchas de estas cuestiones y fijarlas, para dotar a la gala de una personalidad más definida. De los premiados, quien mejor cantó fue María José Montiel, una mezzo de precioso timbre y notables cualidades técnicas que, unidas a su enorme aplomo, consiguió las mayores ovaciones tras su gran interpretación de "Oh, mon Fernand" de "La Favorite" de Donizetti. También gustó Jorge de León, un magnífico tenor con voz de oro que todavía puede mejorar mucho su manera de frasear. Mikeldi Atxalandabaso empezó cantado demasiado atrás en el escenario, lo que perjudicó bastante su volumen vocal, pero interpretó con notable gusto la romanza "Paxarín tú que vuelas" . Con todo, algunos no pudimos evitar compararla con la maravillosa versión del tenor asturiano Alejandro Roy. Ruggiero Raimondi inundó con su presencia y desparpajo las tablas del Campoamor. No se esperaba menos de quien recibe el Premio a toda una carrera.

El Coro Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo tuvo una participación acertada. De la dirección orquestal de Pablo Mielgo es preferible no hablar demasiado. Una gala tan compleja, con tantas piezas de estilos tan diferentes y tan pocos ensayos, requiere de un director de gran experiencia o de inmenso talento. Si no, sucede lo que el viernes, que la sonoridad de la Oviedo Filarmonía estuvo muy descuidada y excesivamente alta de volumen, y que el estilo de las obras, su complexión instrumental y la comunicación con los cantantes no estuvieron a la altura en absoluto. El apartado estrictamente orquestal es, con mucho, lo más desafortunado de estas galas que, no lo olvidemos, están siendo examinadas con suma atención por especialistas de toda España.

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