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Crítica: La Real Capilla del Pópulo en el Festival de Música Antigua Andrés de Vandelvira

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Autor: José Antonio Cantón
1 de octubre de 2022

El XVIII Festival de Música Antigua Andrés de Vandelvira acoge a la Real Capilla del Pópulo bajo la dirección de Jorge Enrique García Ortega

Real Capilla del Pópulo

Concentrada belleza polifónica 

Por José Antonio Cantón
Aldeaquemada (Jaén).- Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción. 25-IX-2022. XVIII Festival de Música Antigua Andrés de Vandelvira (FeMAAV). Real Capilla del Pópulo - Bruno Campelo Muñiz (contratenor), Félix Iván Martínez Ortega (tenor), Daniel Muñoz Morán (barítono) y Sandra Massa Santos (órgano). Director: Jorge Enrique García Ortega (contratenor). Obra: Missa Sexti toni de Giovanni Pierluigi da Palestrina, mas villancicos marianos de Lope de Baena, Juan del Encina, Pedro de Escobar y Alfonso de Troya, además de Alleluia y Salve de Jorge Enrique García Ortega.

   Con una oferta de una treintena de conciertos protagonizados por cerca de veinte agrupaciones instrumentales y corales, la décimo octava edición del Festival de Música Antigua Andrés de Vandelvira ha iniciado su andadura el último fin de semana de septiembre con la actuación de la Real Capilla de Pópulo, un proyecto formativo y a la vez satélite del Conjunto Vocal Virelay (Capilla de Música de la Catedral de Cádiz), que se crea a raíz del interés por interpretar el repertorio hispano con criterios historicistas, tanto de la música de facistol como de la llamada «a papeles», utilizando solamente voces masculinas. Para esta ocasión, sobre la base de una Missa Sexti toni atribuida a Palestrina por el gran tratadista Samuel Rubio (Tesoro Sacro Musical, Año LIX, abril-junio 1976), este grupo vocal a presentado un programa titulado «Virgen, bendita sin par», que se ha integrado en la celebración eucarística de la vigésimo sexta semana del Tiempo Ordinario del presente año litúrgico, implementado por una serie de villancicos dedicados a María, dada la advocación del templo parroquial de Aldeaquemada consagrado a la Inmaculada Concepción.

   Situado en el coro superior, el quinteto inició su intervención con el villancico a cuatro dedicado a la Virgen, Virgen bendita sin par, del gran polifonista luso, el portuense Pedro de Escobar, que sirvió para acoplar las voces al recinto acústico y ajustar el deseable equilibrio dinámico entre ellas. Seguidamente iniciaron el canto de la misa con el Kyrie, con un claro invocativo sentido, y la alegría del Gloria que sirvió para que se pudiera admirar la singular riqueza de inspiración del gran compositor latino, generándose así una predisposición en los fieles a la parte del rito eucarístico dedicado a la palabra.  Hay que entender la  curiosa adaptación a la liturgia actual de este canto pensado para el ordinario del Misal Romano tridentino con la incursión, antes de la lectura del evangelio, de un corto y a la vez concentrado Alleluia sobre un bajo de chacona compuesto por el director de este grupo vocal que encajaba perfectamente en el estilo coral polifónico de la misa.

   A la extensión del Credo, en el que Palestrina muestra toda su abundante  inspiración adaptándose emocionalmente a los episodios dogmáticos que en él se mencionan, el cuarteto, que estuvo sustentado en todo momento por el sonido del positivo que activaba Sandra Massa, acompañó el momento del Ofertorio con el villancico a tres voces Rogad vos, Virgen, rogad del segoviano Lope de Baena recogido en el Cancionero de Palacio, que propiciaba un estado de meditación antes de la consagración.

   El Sanctus y el Agnus Dei de Palestrina fueron dos momentos de máxima expresividad por la concentración y tensión emocional que transmitieron los cantantes, descubriendo así con sus voces la trascendencia de estos sustanciales momentos de la misa. Con ánimo de generar un ambiente contemplativo, Jorge Enrique García Ortega ha acertado en ocupar el momento de la Comunión con dos villancicos también a tres voces dedicados a María; ¿A quién debo yo llamar? del zamorano Juan del Encina y O sancta clemens, o pia del toledano Alfonso de Troya, contenidos también en el Cancionero de Palacio.

   Para terminar, se interpretó la preciosa Salve Regina que, siguiendo los patrones del stile antico del siglo XVI, dedicó Jorge Enrique García Ortega al Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza con motivo de su vigésimo quinto aniversario, que se cumplió el pasado año 2021, cerrándose así un concierto de concentrada belleza polifónica que daba sentido y razón de ser a la estrecha colaboración del mencionado festival con la Diócesis de Jaén y la Diputación Jienense, propiciándose así el más destacado evento en la difusión cultural y musical a toda la provincia del conocido Santo Reino desde sus reconquista por Fernando III en el siglo XIII.

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