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CRÍTICA: ESPECTACULAR RECITAL DE AINHOA ARTETA Y JUAN JESÚS RODRÍGUEZ EN VALLADOLID. Por Rubén Martínez

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Autor: Rubén Martínez
19 de julio de 2013

 GRANDES VOCES

 Auditorio Miguel Delibes, sábado, 6/7/2013. Director musical, Emmanuel Joel-Hornak Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Ainhoa Arteta (soprano) y Juan Jesús Rodríguez (barítono).

 


      El pasado sábado, 6 de julio, en plena ola de calor sahariano, tuvo lugar en el Auditorio Miguel Delibes de Valladolid un concierto protagonizado por la soprano Ainhoa Arteta y el barítono Juan Jesús Rodríguez, acompañados por la Orquesta Sinfónica de Castilla y León a las órdenes de Emmanuel Joel-Hornak. El evento se encuadraba dentro del Ciclo de Grandes Voces que para esta temporada 2013 programaba, junto al que nos ocupa, la presencia de Joyce DiDonato en su gira "Drama Queens" el pasado 2 de marzo y, en el próximo mes de noviembre, la del gran barítono Leo Nucci en un programa dedicado íntegramente a Verdi.
      No podía ser más acertado el título del ciclo por lo que se refiere a los magníficos instrumentos de Arteta y Rodríguez que demostraron su grandeza en múltiples facetas. Ya en el mes de octubre del pasado año dimos cuenta en Codalario del recital ofrecido en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo con un programa muy similar aunque no idéntico al presenciado ahora en Valladolid y en breves semanas la pareja volverá a ofrecer un concierto solidario en el Festival de Cap Roig.
      La soprano tolosarra acaba de finalizar su participación como Ana Mari en las funciones de El Caserío que han tenido lugar en el Teatro Arriaga de Bilbao junto al José Miguel de José Luis Sola y al tío Santi de Javier Franco. Por su parte, el barítono onubense ha cosechado un gran éxito en las recientes funciones de Rigoletto en el Maestranza de Sevilla, junto a Ismael Jordi como Duca y Mariola Cantarero como Gilda. Ambos cantantes son ejemplo de una carrera pausada, inteligente y que ha permitido que sus voces hayan madurado con una gran naturalidad y sin atajos, lejos de la obsesión de algunos colegas por cantarlo todo, en todas partes y cuanto antes mejor.

      Arteta se encuentra en un momento dulce de su vocalidad. Ya desde hace unos años somos testigos de la evolución de un instrumento eminentemente lírico-ligero en sus orígenes a la rotundidad y solidez de una voz lírica pura de sonoridad más que impactante en el registro medio y agudo que también ha ganado mucha presencia en el grave aún siendo la sección más débil de su registro. Su evolución vocal y de repertorio así como la intención y colorido del fraseo nos recuerda irremediablemente a la gran Mirella Freni, incluso en la presencia de ese vibrato característico de indudable efecto dramático. El canto de Arteta se asienta en el legato, en la emisión sul fiato, y requiere de tempi amplios, cómodos, que quizás fueron un tanto pesantes en los Mozart de la primera parte del concierto, especialmente con un "Porgi amor" de Le nozze di Figaro un tanto exagerado en los trazos con cierta falta de control en la vibración del aire aunque mostrando ya algunos sonidos flotados marca de la casa. Mejor, con la voz más a punto, en la exigente escena de Elvira "In quali eccessi, o Numi-mi tradí quell'alma ingrata" y con más posibilidades de lucir sus considerables activos actorales en un papel que hace apenas dos meses presentó en la controvertida propuesta escénica del Don Giovanni mozartiano en el Teatro Real de Madrid acompañada de un elenco de voces sobre el que Arteta brilló con luz propia.
      Por su parte, Juan Jesús Rodríguez, abrió su participación con el "Hai già vinta la causa - Vedrò mentr'io sospiro", luciendo un material espléndido, generoso, mórbido y aterciopelado con una presencia en el grave que para sí querrían muchos bajos. Los tempi también fueron relajados, como exige mover un instrumento como el de Rodríguez, con una dicción italiana impoluta y nitidísima, amén de buenas dosis de intención y variedad en su fraseo. Muy apreciable también su "Deh vieni alla finestra", aunque más que a media voz fuese cantado a tres cuartos y en cierto modo se hubiese valorado una segunda estrofa de mayor contraste con la primera en volúmenes y acentos. En cualquier caso, su espléndida extensión y lo coloreado de sus notas graves le permiten sin ningún género de dudas abordar estos papeles mozartianos que la tradición los ha ido identificando más con bajos o bajos-barítonos que con barítonos puros. Antes del descanso se ofreció el primer dúo de la noche, el "Là ci darem la mano", creemos que más por ser una pieza popular y mantener la coherencia con el desarrollo del programa que por lo adecuado de su escritura para los medios de una Arteta que está muy por encima de la ligereza asociada a una Zerlina. La pieza fue, en cualquier caso, solventada con notable musicalidad y sabiduría escénica.
      Fue sin embargo en la segunda parte del concierto cuando la temperatura en el auditorio Miguel Delibes comenzó a subir (en el exterior la temperatura no bajaba) y es que a pocos les quedan dudas de que la escritura más adecuada para estas dos voces la encontramos en Verdi, Puccini y ciertos compositores veristas. Así tras la introducción orquestal de I Pagliacci leída con mucho más brío y chispa que las oberturas mozartianas de la primera parte, Juan Jesús Rodríguez comenzó a desgranar el "Si può, si può" del prólogo de la ópera. Aquí escuchamos probablemente al mejor Rodríguez: voz esplendente, dúctil, luciendo fiato y legato, con un centro tan liberado que parece una auténtica autopista sonora, recordándonos al gran Cornell Macneil por extensión, acentos, emisión desahogada y brillantez en el agudo. Juan Jesús siempre ha sido comedido y prudente en las notas de paso, cubriendo a menudo desde el mi bemol (le vostre povere gabbane / le nostr'anime considerate / spiriamo l'aere) para ganar potencia y luminosidad en el la bemol de "al pari di voi" (que arrancó el habitual amago de aplauso en esta parte) aunque la nota más espectacular fue el sol natural del "incominciate", más liberada y de mayor punta. Primera gran ovación para el de Huelva.
      Tras la interpretación del Intermezzo de la Manon Lescaut pucciniana, llegó el segundo gran momento de la velada protagonizado en esta ocasión por Ainhoa Arteta y su "Sola, perduta, abbandonata", del cuarto acto de dicha ópera. Es difícil reflejar con palabras el grado de emoción con el que se desgranó el texto en una escritura con segmentos especialmente graves pero que Arteta sorteó con oficio e inteligencia, recurriendo a sonidos de pecho de bella factura. Crescendi como el "intorno a me s'oscura il cielo" seguido del desolador "ahimè son sola" hasta la manera de pronunciar "profondo deserto" pasando por el desgarrador "io, la deserta donna", todo era de una ejecución impecable. Auténtica magia en la sección "ah, mia beltà funesta, ire novelle accende" hasta llegar al "ah, di sangue, s'è macchiato" culminado en un impactante la natural que atravesando sin aparente dificultad la pantalla orquestal se transformó en un "tutto è finito" humanísimo y conmovedor. Fueron apenas tres minutos de auténtica magia y canto con mayúsculas que desataron la locura del respetable ante una física y emocionalmente exhausta Ainhoa.
      El programa contemplaba un auténtico plato fuerte para terminar: la escena completa de Violetta y Germont de La Traviata, desde la entrada de éste con "Madamigella Valèry?" hasta el "Dite alla giovine". Más de veinte minutos de música donde disfrutamos de la enorme química entre ambos artistas, así como exquisita línea y control diafragmático de Juan Jesús en un sobresaliente "Pura siccome un angelo" que incide en el do y re bemol con ascensos al mi bemol y al fa encerrando mucha más dificultad de la que se le suele reconocer a este fragmento, pudiendo rivalizar en exigencia a nuestro juicio con el "Di Provenza". Emocionante Arteta en "il suplizio è si spietato che a morir preferir", musical y solvente en las agilidades Rodríguez en "un dì quando le veneri" así como seguro y brillante en los ascensos al fa (incluida puntatura en "É Dio che inspira o giovine"). Demostración de media voz de la soprano en el "così alla misera" siguiente así como en el Dite alla giovine y verdaderamente afligidos "Piangi, piangi o misera" del barítono interrumpidos por aplausos del público asistente hasta llegar a la parte final de la escena con el "morrò!, morrò!" esplendorosamente concluida por ambos artistas.
      Tras las numerosas muestras de afecto y felicitación del respetable tanto por el recentísimo matrimonio de la soprano como por el espectáculo presenciado, se brindaron tres propinas de zarzuela. Primero fue Arteta quién ofreció la romanza "No corté más que una rosa",  de La del manojo de rosas, fragmento de una escritura que incide en demasía en el grave pero que la soprano compensó con la sinceridad de la interpretación. Por su parte Juan Jesús lució decibelios, entrega y acentos viriles en el "Luché la fe por el triunfo" de Luisa Fernanda. La velada se cerró con el mismo título zarzuelístico, ofreciéndose el precioso dúo En mi tierra extremeña donde ambos estuvieron soberbios, culminándolo Juan Jesús con un deslumbrante sol natural.
      La OSCYL mantuvo un alto nivel durante la mayor parte de la noche aunque, como comentamos anteriormente, faltó cierta vivacidad en las páginas orquestales mozartianas lastradas por tempi klemperianos. Más pulso y verdad dramática se pudo constatar en las páginas de Leoncavallo así como en el preludio de Traviata. En varios momentos se apreciaron aquí y allá ciertos desajustes en las cuerdas, especialmente en los violines que no terminaron de sonar empastados, al menos desde nuestra situación cercana al escenario, probablemente debido a su ligero alejamiento con respecto al resto de la formación orquestal para permitir el pasillo de salida de los cantantes.
     En definitiva, una soberbia velada protagonizada por dos grandes artistas y dos grandes voces que afortunadamente están pudiendo desarrollar sus carreras sin necesidad de salir con excesiva frecuencia de las fronteras españolas. Ya es hora de que apreciemos, valoremos, protejamos y demos espacio al producto nacional, máxime cuando es de semejante calidad. El planteamiento sosegado de Arteta le permite ir debutando uno o dos papeles al año. Aún recordamos su maravillosa Desdemona de La Coruña en septiembre de 2010, su Tatiana o su Amelia Boccanegra en las temporadas 2010-2011 y 2011-2012 de ABAO así como su Elisabetta en el Don Carlo ovetense en enero de este año. Asimismo prometen sus próximos debuts como Manon Lescaut en Sevilla y Adriana Lecouvreur en Bilbao (también se habla de un próximo Trittico igualmente en ABAO). Por su parte, Juan Jesús Rodríguez ha conseguido finalmente que los teatros reconozcan que posee un material de primera, accediendo cada vez con más frecuencia a roles verdianos protagónicos como el reciente Rigoletto en Sevilla o el Miller de ABAO en enero de 2012, hablándose también de la futura incorporación del Jago verdiano en varias temporadas nacionales.
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