Artículo de la musicóloga y crítico musical de CODALARIO, la Doctora Nuria Blanco Álvarez, sobre la Revista Musical, dentro de su serie dedicada al Género chico.
¿Qué es la Revista Musical?
Por Nuria Blanco Álvarez | @miladomusical
En nuestra serie sobre tipologías de Género chico, tras explicar el Sainete lírico y el Juguete lírico, nos centramos ahora en la Revista musical. Se trata de zarzuelas breves que se caracterizan por la yuxtaposición de escenas, sin enlace argumental, normalmente hiladas por un par de personajes que hacen de nexo entre ellas, donde aparecen además roles alegóricos. Recordemos al Caballero de Gracia y el Paseante en Corte de La Gran Vía de Federico Chueca y Joaquín Valverde, quienes recorren la ciudad a la espera del nacimiento de la nueva calle madrileña que da título a la zarzuela, encontrándose con multitud de personajes alegóricos como el Elíseo (un salón de baile de la calle Velázquez muy frecuentado por las clases populares, llamado aquí Elisedo), Doña Municipalidad y las calles y plazas de Madrid (calle de Sevilla, calle del Reloj, la Puerta del Sol, barrio de la Prosperidad, barrio del Pacífico, barrio de las Injurias) así como otros de marcado carácter castizo como La Menegilda o los Ratas, aprovechando para criticar la inseguridad ciudadana con el apogeo en la ciudad de los timadores o «ratas» convertidos aquí en héroes populares (véase nuestro artículo «La increíble historia de Federico Chueca, tres ratas y la Cibeles»). Aquí no hay argumento alguno, se trata de una colección de cuadros vivos que diviertan al público, de hecho, los autores definieron a La Gran Vía como «Revista madrileña cómico-lírico-fantástico-callejera». También aparecen temas de actualidad (se trata de una «Revista de actualidades») como la mencionada construcción de la Gran Vía, la difusión de la luz eléctrica y el uso del petróleo en detrimento del gas, así como los cambios urbanísticos en la capital por el aumento del número de tranvías.
Es decir, no existe en la Revista una historia propiamente dicha, más bien se trata de presentar a un buen número de personajes, bastantes de ellos de carácter alegórico, que no van a ser argumentales ni transmitir un rasgo moral como en los sainetes (sí lo harán otros personajes de la Revista, sobre todo los más castizos), sino que son portadores de mensajes, símbolos, …, de hecho, muchas revistas presentan un marcado carácter crítico. Según José Yxart, en la Revista «el autor, lejos de verse sometido a ningún plan de conjunto, tiene, por el contrario, por primera ley de su obra, la más absoluta libertad, la fantasía y el capricho».
«Las Revistas son un tipo de Género chico que se caracterizan por la yuxtaposición de escenas, sin enlace argumental, normalmente hiladas por un par de personajes que hacen de nexo entre ellas, donde aparecen además roles alegóricos»
En cuanto a la partitura, no hay una estructura concreta, lo que se produce en una sucesión de números musicales yuxtapuestos, al igual que ocurre con el argumento, por eso a veces pueden parecer algo forzados (como la Mazurka de los marineritos de La Gran Vía, por ejemplo). De todos los números musicales tiene más relevancia el último de ellos, que suele ser una especie de apoteosis para así producir un final brillante. La apoteosis de la Revista consiste en un desfile general, que suele repetir el material musical de la propia obra, donde aparecen en escena el mayor número posible de personajes saludando al público, recibiendo aplausos y agradeciéndole su presencia en el teatro antes de bajar el telón; una evolución de la despedida de los Sainetes, que entonces se aprovechaba para disculparse por los posibles errores cometidos y pedir el aplauso -asunto común en el teatro de antaño no solo español, como por ejemplo la despedida de Puck en Sueño de una noche de verano de Shakespeare-, pero ahora cantado. Quién no recuerda el famoso «Gracias por venir» interpretado por Lina Morgan como apoteosis final de la Revista Pura metalurgia de 1975, que también incorpora la famosa escalera por la que descienden los personajes y las vedettes, aunque en este caso se trata de una evolución de las Revistas que estamos estudiando del Género chico.
Según Ramón Barce, el género de la Revista fue iniciado por José María Gutiérrez de Alba en el Teatro del Circo en 1865 con la obra 1864-65 con música de Emilio Arrieta y algunos de sus discípulos -Aceves, García, Brocca, Campo, Ruiz, Fernández (M.) y Fernández (T.)-, que tenía elementos madrileños pintorescos y que «revisaba» los acontecimientos acaecidos en Madrid en esa temporada. Se trata de lo que se denomina «Revista del año», que pasa precisamente «revista» a los hechos más relevantes acaecidos durante ese periodo, especialmente temas sociales, novedosos e incluso políticos, pero tratados con ligereza. Tal es el caso de El año del diablo de Manuel Fernández Caballero en colaboración con Manuel Nieto subtitulada «Revista del 74-75 bastante real y algo fantástica», obra protagonizada por el diablo y el propio año 74 como personaje alegórico, quienes, cual Cuento de Navidad de Dickens, pasean en locomotora por Madrid en distintos momentos del año repasando los acontecimientos más relevantes que tuvieron lugar en los últimos doce meses.
También se daban las «Revistas de temporada» escritas precisamente para ese fin, para presentar a los artistas del teatro para esa nueva temporada, como Lista de compañía y Septiembre, Eslava y Compañía, ambas de Manuel Fernández Caballero, la primera con los propios artistas de la compañía como personajes reales y la segunda con personajes alegóricos, para presentar en ambos casos a los artistas de las respectivas temporadas del teatro.
En cuanto a las «Revista de actualidades» son obras centradas en algún acontecimiento noticioso como es el caso de la comentada La Gran Vía y de El año pasado por agua de los mismos compositores y que hace referencia a lo extraordinariamente lluvioso que había sido el año anterior en Madrid. En la obra se hace una crítica, en tono cómico, a la dejadez de las autoridades y también hay referencias satíricas a la actualidad social, incluido un número final sobre la Exposición Universal que tuvo lugar en Barcelona en 1888. Esta obra está, por tanto, a medio camino entre la Revista de actualidades y la Revista del año.
«Eduardo Navarro Gonzalvo escribió varios cientos de Revistas políticas en los últimos treinta años del siglo XIX, sólo en el año de 1874 se representaba una obra suya cada dos meses, pero ninguna tuvo tanta popularidad como Los bandos de Villafrita»
Otro tipo es la «Revista política» en la que se aborda la política no sólo desde la sátira y la crítica burlesca, sino que incluso los propios personajes son parodias de los políticos del momento (estas zarzuelas están muchas veces a caballo entre la Revista y la Zarzuela Parodia). Así tenemos el caso de Los bandos de Villafrita de Manuel Fernández Caballero con libreto de Eduardo Navarro Gonzalvo quien, tal y como señala Thatcher, fue «uno de los satiristas políticos más corrosivos y activos. Navarro escribió varios cientos de revistas políticas en los últimos treinta años del siglo [XIX], sólo en el año de 1874 se representaba una obra suya cada dos meses, pero ninguna tuvo tanta popularidad como Los bandos de Villafrita». Y es que era bien conocida la animadversión de Navarro Gonzalvo al rey Amadeo de Saboya así como sus tendencias republicanas, al igual que el mismo Caballero. De hecho, el título «Villafrita» hace referencia al conservador Raimundo Fernández Villaverde, Gobernador Civil de Madrid, varias veces utilizado ya paródicamente en otros títulos. En esta zarzuela aparecen personajes paródicos como El tío Aplasta por Sagasta, El organista Vidal por Alejandro Pidal, Tomillo por Romero o Castellote por Castelar. La obra obtuvo un éxito descomunal y uno de sus protagonistas en el estreno, el actor Vicente García Valero, señala que fue la «primera pieza dramática que alcanzó las 300 representaciones consecutivas».
«La Revista política Los bandos de Villafrita de Manuel Fernández Caballero fue la primera pieza dramática que alcanzó las 300 representaciones consecutivas tras su estreno en 1884»
Por último, cabe mencionar la «Revista sicalíptica» con libretos un tanto subidos de tono, como en el caso de la «Revista cómico-lírica» A ti suspiramos de Caballero con texto de Rafael Mª Liern y Salvador Mª Granés, que presenta a los distintos teatros madrileños como personajes alegóricos y cuyo quinto cuadro, titulado «Género verde», es descrito en el propio libreto como «Cuadro plástico compuesto de veinte o más mujeres en desnudo, cubiertas de gasas blancas y verdes». En esta obra se entremezclan, además, temas de actualidad y políticos, así su tercer cuadro se denomina «La política del teatro», donde un malagueño que alude en realidad a Cánovas del Castillo y un riojano a Sagasta, se enzarzan en un juego de pelota en un frontón. La evolución de este tipo de Revistas, las sicalípticas, desembocó en el conocido como Género Ínfimo, del que hablaremos próximamente, como siempre, en Codalario.
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