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Crítica: Riccardo Muti dirige «Macbeth» en el Teatro Regio de Turín

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Autor: José Amador Morales
8 de marzo de 2026

Crítica de José Amador Morales de la ópera Macbeth de Verdi dirigida por Riccardo Muti en el Teatro Regio de Turín

Riccardo Muti dirige «Macbeth» en el Teatro Regio de Turín

L’ultimo grande!

Por José Amador Morales
Turín, 1-III-2026. Teatro Regio. Giuseppe Verdi: Macbeth, melodrama en cuatro actos con libreto de Francesco Maria Piave y Andrea Maffei basado en la tragedia homónima de William Shakespeare. Luca Micheletti (Macbeth), Lidia Fridman (Lady Macbeth), Maharram Huseynov (Banquo), Giovanni Sala (Macduff), , Riccardo Rados (Malcolm), Chiara Polese (Dama de Lady Macbeth), Eduardo Martínez Flores (Un sirviente). Coro y Orquesta del Teatro Regio di Torino. Riccardo Muti, dirección musical. Andrea de Rosa, dirección escénica. Nueva producción del Teatro Regio Torino en coproducción con el Teatro Massimo di Palermo.

   La posibilidad de disfrutar de una función del Macbeth verdiano dirigida por Riccardo Muti constituye todo un acontecimiento en el que su mera presencia se impone sobre cualquier otro aspecto del espectáculo. La dirección del maestro napolitano refleja la más acabada materialización musical de lo que Verdi definía como parola scenica, ofreciendo al público la oportunidad de experimentar la música como un acto vivo de transmisión de la genuina tradición verdiana.

   La función que comentamos Riccardo Muti elevó la experiencia a categoría de irrepetible, con una inolvidable lectura de la obra. El sonido orquestal, precioso, plenamente verdiano e idiomático, alcanzó una intensidad expresiva desbordante. El aspecto más sorprendente fue carácter cantabile que emergía de la partitura con una naturalidad y un ímpetu fascinantes: la orquesta parecía “cantar”, respirando junto a los cantantes y dialogando con ellos. A lo largo de la velada se sucedieron detalles reveladores como las los contrastes ambientales entre escenas, los finales cuidadosamente perfilados o las introducciones cargadas de tensión dramática. La versión incluyó el ballet que Verdi compuso para el estreno parisino de Macbeth en 1865 cuya interesante coreografía aquí mostraba la redención del hijo de Banquo a través de espíritus celestiales; un episodio que, a la postre, ofreció una nueva posibilidad para apreciar la extraordinaria precisión con la que Muti moldeaba y contrastaba cada sección de la partitura. Más allá de lo meramente auditivo, lo más impactante fue contemplar la energía con la que el propio Riccardo Muti, desde el podio y a sus 84 años, era capaz de insuflar a la orquesta, a los músicos y especialmente al coro. Su implicación era total: se incorporaba continuamente del taburete, marcaba con precisión el instante exacto para intensificar o suavizar la expresión, modelaba las frases casi físicamente... El público era consciente de todo ello y así lo manifestó desde la primera aparición del maestro en el foso, con aclamaciones que fueron in crescendo a lo largo de la velada en cada una de sus salidas. El clímax llegó en la última de ellas, cuando varios gritos entusiastas particularmente elocuentes resumían el sentimiento general: “¡l’ultimo grande!”.  

Riccardo Muti dirige «Macbeth» en el Teatro Regio de Turín

   La dirección musical se articuló, lógicamente, en perfecta sintonía con la propuesta escénica de Chiara Muti, comprensible y fiel al libreto, que reforzaba la dimensión lóbrega y perversa del drama. El bosque inicial, húmedo y cenagoso, transmitía el lado más oscuro de la obra, mientras la iluminación y el vestuario, en tonos mayoritariamente oscuros, se complementaban con contrastes muy efectivos: el camisón blanco con capa roja de Lady Macbeth, el dorado de los atuendos reales, el blanco fantasmagórico de los espectros, el brillo de las espadas o un ojo gigante como remedo del alma de Macbeth. La excesiva sobriedad de los movimientos actorales, aunque claros y comunicativos, quizá constituyese el aspecto más discutible de la propuesta. 

   En el plano vocal, el barítono Luca Micheletti compuso un Macbeth bastante convincente y desenvuelto a nivel escénico y siempre atentísimo a las indicaciones de Muti. La naturaleza lírica de su instrumento le permitió destacar fundamentalmente por la musicalidad y elegancia de su línea de canto, con un legato de noble factura que le valió cálidos aplausos por parte del público. No obstante, el barítono italiano carece de una personalidad tímbrica reconocible, un fraseo variado más creativo y una técnica sólida que le permita proyectar la voz con más naturalidad, eliminar determinados sonidos engolados, particularmente evidentes en el paso del registro medio al agudo donde el sonido tiende a engolarse y empequeñece ostensiblemente, limitando el peso vocal y, en definitiva dramático, que el rol exige. Lidia Fridman, también muy pendiente del foso, afrontó el papel de Lady Macbeth con un fraseo refinado y un cuidado especial por los matices. La soprano rusa dispone de una voz ancha de excelente proyección, aunque no particularmente bella ni brillante. En la exigente escena inicial superó con sorprendente – por su juventud – solvencia la ardua tesitura, provocando el inmediato entusiasmo de la audiencia en lo que seguramente fue el momento más logrado de su actuación, junto con la escena del banquete. Fridman combinó precisión musical y credibilidad escénica, abordando con convicción el complejo perfil expresivo del personaje cuya evolución dramática, todavía algo esquemática, tendrá sin duda ocasión de perfilar con mayor profundidad en futuras aproximaciones.

Riccardo Muti dirige «Macbeth» en el Teatro Regio de Turín

   En el papel de Banquo, el bajo Maharram Huseynov constituyó el punto más débil del reparto en base a una voz ciertamente oscura pero de emisión tremolante, exceso de resonancia gutural y un volumen bastante limitado. Todo ello se evidenció en su aria "Come dal ciel precipita", en gran parte apenas perceptible, con un fraseo carente de nobleza en una página que exige precisamente una línea de canto amplia y sostenida. Por su parte, Giovanni Sala fue un solvente Macduff de timbre mate e impersonal, cumplió no obstante con una gran dosis de musicalidad y una apreciable línea de canto, como puso de manifiesto en su aria y en el incisivo recitativo que la precede. A su lado, Riccardo Rados encarnó un correcto pero tosco Malcolm, con suficiente presencia vocal como para equilibrar sus escenas compartidas con Macduff. Mención especial la extraordinaria actuación de los niños que encarnaron las apariciones y que, si bien con amplificación, cantaron con buena afinación y claridad, recibiendo una cálida acogida del público.

   Tanto la orquesta como el coro del Teatro Regio respondieron con una concentración extraordinaria, siendo evidente el cuidadísimo sentido dramático con que era cincelada cada sílaba cantada y cada acento orquestal a instancias de la batuta. Solo se percibieron leves desajustes en la percusión, en especial por parte de los timbales, probablemente acentuados por la exótica acústica del recinto. El coro mostró una gran versatilidad: áspero en las brujas, noble en los corte, marcial en la soldadesca y profundamente expresivo como pueblo, con un “Patria oppressa” para el recuerdo, particularmente sentido y recibido con entusiasmo por el público turinés.

Fotos: Teatro Regio

Riccardo Muti dirige «Macbeth» en el Teatro Regio de Turín
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