Crítica de Aurelio M. Seco de la ópera Tosca en el Palacio de la Ópera de La Coruña, dentro de la 74 Temporada Lírica de la ciudad gallega, bajo la dirección musical de Óliver Díaz y escénica de Paul-Émile Fourny
Tosca en Galicia
Por Aurelio M. Seco | @AurelioSeco
La Coruña, 24-X-2026. Tosca, Puccini. Miren Urbieta-Vega, Ragaa Eldin, Carlos Álvarez, Jaiver Agudo, Valeriano Lanchas, Enrique Martínez, Pedro Martínez Tapia, Daniela Quiza, Antonio Facal. Dirección musical: Óliver díaz. Dirección de escena: Paul-Émile Fourny.
Volvió Tosca a la temporada de ópera de La Coruña 22 años después, puesta en manos de uno de los mejores directores de orquesta españoles, Óliver Díaz, fenomenal elemento totalizador de una función llena hasta la bandera que, con virtudes y defectos, nos dejó un buen sabor de boca. No fue la mejor Tosca que hemos visto en los últimos meses, pero sí la mejor dirigida en lo musical. La producción, de la Ópera Teatro de Metz Metropole, firmada por Paul-Émile Fourny, se debatió entre lo funcional y lo moderno, lo clásico y lo excéntrico, entrando mejor por la vista de cerca que de lejos. Se apreció el esfuerzo en el diseño de luces, que dejó bonitos efectos de claroscuro, pero en general echamos en falta ver la acción con más claridad, alejando esto un tanto el mensaje de los cantantes. Fourny introdujo algunos elementos extraños, deambulantes, que distrajeron sin necesidad más allá de la intencionalidad esotérica del director.
Ante la carencia de medios, se optó por lo tecnológico de las proyecciones, un aspecto que a veces resultó asimilable, y otras, como en la escena final de la muerte de Tosca, más que discutible. Bien es cierto que estamos ante uno de los momentos más difíciles del repertorio operístico, pero creemos que esa escena última, magistralmente puesta en música por Puccini, sobrecogedora en lo dramático, merece un resultado más convincente. La puesta en escena fue, en general, sencilla y amena, sin excesiva profundidad ni mérito.
La impresión del reparto fue desigual. Resultó admirable la forma en la que Miren Urbieta-Vega afrontó el difícil papel de la protagonista, aunque creemos que el personaje habría precisado de una soprano diferente, de mayor entidad. El aliento, la holgura lírica, la entereza vocal, dejaron cosas que desear, y esto sin menosprecio de la generosa y valiosa forma que tuvo Urbieta-Vega de cantar el papel de Floria Tosca, personaje al que se entregó con hondura y del que dejó momentos brillantes, como el famoso «Vissi d´arte», fragmento divino que la soprano cantó de forma tierna y doliente, delicada y atractiva. El pasaje se veló un poco en el agudo final, calante, como en general algunos de los sonidos más agudos emitidos por la artista.
Menos atractiva resultó la participación del tenor Ragaa Eldin, cantante que dio las notas sin que su voz terminase de salir del escenario, de mezclarse del todo con la potencia dramática de Cavaradossi, y no sólo por la discutible acústica del recinto sino por una cuestión de potencia poética. Fue por ello un Mario ténue y lírico al que le faltó presencia, fulgor, volumen, sin menosprecio de la calidad canora de Eldin, un buen tenor que podría haber brillado más en otro tipo de papel. A quien mejor se oyó sobre el escenario, prueba de que no siempre influyó igual la acústica del Palacio, fue a Valeriano Lanchas, soberbio Sacristán cuya presencia resultó siempre sonora y atrayente. Volvió Carlos Álvarez a encarnar a Scarpia agraciado con un carisma simpar sobre el escenario. Bien los coros, el Gaos y el infantil Cantabile. Carismático el Cesare Angelotti de Javier Agudo y apropiados los Spoletta, Sciarrone, Pastor y Carcelero de Enrique Martínez, Pedro Martínez Tapia, Daniela Quiza y Antonio Facal.
Ponemos en un lugar especial el trabajo de dirección musical de Óliver Díaz, maestro meticuloso que cuidó de forma exquisita a los cantantes y ofreció una lectura morfológica clara y profunda, de elocuentes detalles dramáticos, en la que cada fragmento adquiría un sentido con distincion. La versión desprendió una emotividad cálida, pulcra, expresionista, con una Sinfónica de Galicia diligente, sino vibrante.
Fotos: Alfonso Rego @alfonsoregophoto
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