CODALARIO, la Revista de Música Clásica
Está viendo:

CRÍTICA: ZUBIN MEHTA PARTICIPA EN EL CICLO DE CONCIERTOS DEL AUDITORIO DE OVIEDO AL FRENTE DE LA ORQUESTA DEL MAGGIO MUSICALE FIORENTINO

  • Comparte en Facebook
  • Comparte en Twitter
Autor: Aurelio M. Seco
30 de enero de 2011
Vota 1 2 3 4 5
Resultado            412 votos

La Voz de Asturias (Jueves, 27/I/11)

MEHTA MAGISTRAL

El ciclo de Conciertos del Auditorio de Oviedo ofreció el pasado martes una de las citas musicales más atractivas del año en Asturias: La Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino, bajo la dirección de Zubin Mehta, con un programa de gran calado sinfónico; tres elementos que, obligatoriamente, hicieron vivir al público una velada musical inolvidable. Mehta es uno de los actuales grandes maestros de la dirección y una de las personalidades más influyentes del contexto musical internacional. En Oviedo ofreció una lección magistral de cómo dirigir dos grandes clásicos del género: Scheherazade de Kimski-Kórsakov y "La consagración de la primavera" de Stravinski, dejando buena muestra de algunas de sus mejores y más conocidas virtudes, como su memoria prodigiosa, gran carisma, absoluto dominio estructural y sonoro, y una claridad técnica que parece afrontar de manera natural, como una especie de don innato. "Scheherazade" dejó ver a una orquesta de gran calidad, que cautivó por su brillante consistencia técnica. La obra de Rimski-Kórsakov necesita, para brillar del todo, de un concertino de musicalidad y afinación perfecta, un verdadero mirlo blanco nada fácil de encontrar, incluso en un conjunto de tanta calidad como la orquesta italiana. Con la obra de Stravinski sucede algo parecido si hablamos del fagot, que comienza la composición en un registro tan agudo y poco habitual que puede dar al intérprete alguna sorpresa desagradable, como fue el caso. En ambas obras, Mehta optó por versiones vigorosas, de rasgos generales sinceros, sencillos y claros que, en lugar de perderse en las profundidades de las partituras, optaron por delimitar y conducir, con mano maestra, las bondades de un conjunto generoso y resuelto, que reflejó lo fundamental de las obras con verdadera pasión. Los contrabajos parecieron diluirse durante toda la noche, debido a una disposición espacial que no les favoreció. Por su parte, los metales relucieron orondos, refulgentes y cristalinos. De propina, una obertura de La forza del destino de Verdi de auténtica referencia.

 

  • Comparte en Facebook
  • Comparte en Twitter

Compartir

0 Comentarios
Insertar comentario

Para confirmar que usted es una persona y evitar sistemas de spam, conteste la siguiente pregunta:

* campos obligatorios

Aviso: el comentario no será publicado hasta que no sea validado.

Publicidad

<< volver

Búsqueda en los contenidos de la web

Buscador

Newsletter

Darse alta y baja en el boletín electrónico