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Crítica: «La verbena de la Paloma» en el Teatro de la Zarzuela

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Autor: Raúl Chamorro Mena
26 de septiembre de 2026

Crítica de Raúl Chamorro Mena de La verbena de la Paloma en el Teatro de la Zarzuela, bajo la dirección musical de Carlos Aragón y escénica de Nuria Castejón

La verbena de la Paloma en el Teatro de la Zarzuela

Apropiada reposición

Por Raúl Chamorro Mena
Madrid, 24-IX-2024, Teatro de la Zarzuela. La verbena de la paloma o El boticario y Las chulapas o Celos mal reprimidos (Tomás Bretón). Con el prólogo cómico-lírico Adiós, Apolo con texto de Álvaro Tato. Antonio Comas (Don Hilarión), María Rey-Joly (Susana), Milagros Martín (Señá Rita), César San Martín (Julián), Jorge Rodríguez-Norton (Don Sebastián), Ana San Martín (Casta), Gurutze Beitia (Tía Antonia), Sara Salado (Cantaora), Rafa Castejón (Tabernero), Mitxel Santamarina (Sereno).  Coro del Teatro de la Zarzuela. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dirección musical: Carlos Aragón. Dirección de escena: Nuria Castejón.

   Apenas transcurridos dos años y medio de su estreno, el Teatro de la Zarzuela ha repuesto este montaje que combina la obra maestra de Tomás Bretón y Ricardo de la Vega La verbena de la Paloma con el prólogo Adiós, Apolo con texto de Álvaro Tato y música de diversos autores. No es de extrañar, toda vez que esta propuesta se saldó con un merecido éxito, pues presenta la emblemática obra del género chico de manera genuina con una estupenda escenografía a cargo de Nicolás Boni, que presenta, sin ocurrencias extrañas, un barrio de Las Vistillas donde se desarrolla la trama cotidiana, los personajes populares, el mejor costumbrismo y el casticismo de la mejor ley. El éxito volvió a ser clamoroso y demuestra que el público tenía ganas de volver a ver espectáculos de este estilo y no algunos de los que se habían visto en las últimas temporadas en el coliseo de la Calle de Jovellanos. 

«El éxito volvió a ser clamoroso y demuestra que el público tenía ganas de volver a ver espectáculos de este estilo y no algunos de los que se habían visto en las últimas temporadas en el coliseo de la Calle de Jovellanos»

La verbena de la Paloma en el Teatro de la Zarzuela

   Dentro de esa gran categoría denominada Zarzuela, existen una gran diversidad de subgéneros, entre los que brilla el llamado género chico, por la corta duración de las obras dimanante del teatro por horas, que no por su enorme calidad. En este ámbito, destaca el sainete lírico y particularmente, el de ambiente madrileño, del que es todo un buque insignia La verbena de la Paloma. Para mayor información respecto al género chico y el sainete me remito a los magníficos artículos publicados en Codalario por Nuria Blanco Álvarez.

   Al estupendo libreto de Ricardo de la Vega, Tomás Bretón, uno de esos músicos españoles que participaron de la eterna “ambición” o más bien “obsesión” por la ópera española, incorpora una partitura de altísimos vuelos, de una complejidad insólita en el género del sainete. Desde el magnífico preludio que presenta la depurada orquestación, la complejidad de los números musicales, todos de conjunto excepto las coplas de Don Hilarión, en el que se integran magistralmente los aires populares como la seguidilla, la habanera, la mazurca y hasta el flamenco con la magnífica soleá que se interpreta en la magistral escena del café.

 Para completar la corta duración de La verbena de la Paloma, en esta propuesta se interpreta un prólogo que nos presenta los minutos previos entre bambalinas a una representación de la obra de Bretón en la última noche del Teatro Apolo, buque insignia del género. El pasaje volvió a funcionar por sus diálogos ágiles, la eficacia del movimiento escénico y de la caracterización de los personajes, sí como y la afortunada inclusión de números musicales de este singular repertorio como el chotis de la Garsón de El sobre verde de Jacinto Guerrero, el tango del cinematógrafo de La gente seria de José Serrano y la polka japonesa de El pobre Valbuena de Joaquín Valverde y Tomás López Torregrosa. No podía faltar un símbolo del género chico como Federico Chueca del que se interpretaron los valses de La Gran vía y El año pasado por agua, así como la polka del fotógrafo de El Bateo. 

«El pasaje volvió a funcionar por sus diálogos ágiles, la eficacia del movimiento escénico y de la caracterización de los personajes, sí como y la afortunada inclusión de números musicales»

La verbena de la Paloma en el Teatro de la Zarzuela

   La dirección musical de Carlos Aragón no destacó por la sutileza, la atención al detalle o una especial personalidad, pero sí por su indiscutible pulso, brío y solvencia, buen acompañamiento y, especialmente, por evidenciar la mejora y progresión de la orquesta de la comunidad de Madrid.

   El elenco, casi idéntico al de hace dos años, resultó igualmente impecable, tanto en lo musical como en lo escénico. Milagros Martín volvió a repetir su Doña Rita genuina en los diálogos y capaz, en lo vocal, de lucir un registro grave hábilmente negociado. Antonio Comas cantó el Don Hilarión, con voz muy liviana, bien es verdad, pero cantó lo que es preciso subrayar, e interpretó sin excesos, si bien caracteriza un boticario demasiado joven, sin ajustarse totalmente al paradigma de viejo verde que constituye este personaje. Afortunadamente, María Rey Joly se mostró más controlada en escena y diálogos que en sus últimas apariciones en el Teatro de la Zarzuela y encarnó adecuadamente la juvenil e impetuosa sufragista del prólogo y la Susana, chulapa que se deja querer por el boticario para encelar a Julián. Esa lozanía escénica de la Rey Joly no va acompañada por un timbre ya leñoso y agrio en el que difícilmente se adivina la belleza de antaño. Seguro, musical y muy desenvuelto en escena el barítono César San Martín en su Julián. Espléndida Sara Salado en su Soleá “En Chiclana me crié”. Ajustada, sin exageraciones la Tía Antonia de Gurutze Beitia, al igual que el sereno -que encarna la mayor parte de la crítica social, siempre presente en este género- de Mitxel Santamarina. De libro el tabernero de Rafa Castejón. Más discretos, Jorge Rodríguez Norton como Don Sebastián y Ana San Marín como Casta. 

Fotos: COMM MEDIA GROUP

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