Artículo de Nuria Blanco Álvarez sobre el primer cine sonoro español
Conchita Piquer en un fotograma de la grabación de Lee de Forest en 1923
El primer cine sonoro español
Por Nuria Blanco Álvarez | @miladomusical
Tras nuestros últimos artículos en Codalario sobre la llegada del cinematógrafo a España (parte I y parte II) y el uso de la zarzuela en las primeras filmaciones patrias simultaneando el sonido con la imagen con diferentes artilugios, así como el uso de las partituras de las zarzuelas en la música en directo que acompañaba a las proyecciones del cine mudo (aquí) y las adaptaciones cinematográficas de zarzuelas para el cine silente (como fue el caso de Gigantes y cabezudos), llega el momento de la historia en el que sonido e imagen se registran simultáneamente en un único aparato.
Las primera filmación de una artista española ya con la banda sonora sincronizada con la imagen fue la de Conchita Piquer en 1923 durante su exitosa etapa en Nueva York, donde canta, baila e incluso recita en una grabación de 11 minutos. Fue dirigida por el norteamericano Lee de Forest quien utilizó su propio sistema («De Forest») en el que el sonido y la imagen se recogen en la misma banda; un hito anterior al que se ha llevado el mérito como primera película sonora de la historia «The jazz singer» («El cantante de jazz») de 1927.
La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España señala a «El misterio de la puerta del Sol» de Francisco Elías Riquelme, rodada en 1929, como la primera película sonora española. En ella aparecía la soprano Teresita Silva, hija del compositor Manuel Penella (eliminó el famoso apellido de su nombre artístico), quien interpreta el tema «La Tirana» y cuya grabación ha llegado a nuestros días.
No se ha conservado sin embargo la película «Fútbol, amor y toros» dirigida por Florián Rey, filmada con la voz sincronizada con el filmógrafo, a la que Luis Javier Bravo Mayor atribuye el honor de primera película sonora española, estrenada en el Teatro de la Zarzuela el 7 de enero de 1930, pero de la que asegura se rodó con anterioridad a la de Elías Riquelme en una diatriba que nos recuerda a la del primer compositor de ópera de la historia, Peri o Caccini con sus respectivas «Eurídice». Bien es cierto que, en este caso, la prensa del momento recoge el dato: «Florián Rey (…) ha iniciado la producción sonora nacional», «La adaptación sonora, novedad máxima de la cinta, solo aplausos merece» o «Primera cinta exhibida como sonora nacional».
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