Manuel Penella
Artículo de Nuria Blanco Álvarez sobre El Gato Montés, ópera de Manuel Penella
Manuel Penella
El Gato Montés
Por Nuria Blano Álvarez | @miladomusical
¿Quién no conoce el famoso pasodoble de El Gato Montés? Sin duda una de las piezas más populares del acervo musical de nuestro país, compuesto por Manuel Penella para esa ópera que cumple con los tópicos de «lo español» tal y como se venía haciendo desde mucho tiempo atrás, con una trágica historia ambientada en Sevilla con un torero y un bandolero enamorados de la misma mujer gitana, un drama pasional según el propio Penella, autor también del libreto. Son los mimbres de un ideal romántico profusamente utilizado en el siglo XIX por autores sobre todo franceses que, tal y como explicábamos en estas páginas de Codalario, se inspiraban en este ambiente ya generado por Manuel García con su pieza “Yo que soy contrabandista” que pertenece a su obra El poeta calculista (1805), considerando la del contrabandista el modelo de vida de un artista romántico, pues su libertad, apartada de las reglas de la sociedad ordinaria, resultaba envidiable para los bohemios. También la que es considerada la primera ópera española del siglo XIX, como asegura Cotarelo y Mori, es una obra de la misma temática, El contrabandista (1841) de Basilio Basili con libreto del poeta andaluz Tomás Rodríguez Rubí y con música de esa tierra (a pesar del origen italiano del tenor que la compuso) por lo que fue bautizada como “ópera andaluza” e incluso hubo quien la tildó de “zarzuela andaluza”. En ese mismo año los mismos autores estrenan también El ventorrillo de Crespo, en la que aparecía la canción andaluza “El charrán” con texto de Rubí y música de Sebastián Iradier, fructífero compositor de canciones y habaneras tan populares como “La paloma” o “El arreglito” -tomada por Bizet para su ópera Carmen-.
Por otro lado, el tema taurino ha sido recurrente en el mundo de la zarzuela, Pan y Toros (1864) de Barbieri, En las astas del toro (1862) de Gaztambide, La corría de toros (1902) de Chueca, El padrino de “El nene” o ¡Todo por el arte! (1896) de Caballero y Hermoso con libreto de los hermanos Álvarez Quintero -autores paradigmáticos del sainete andaluz-, que incluye la pieza “El cuarteto de los toreros” y su segunda parte, El traje de luces (1899) de los mismos compositores, que incluía la “Canción del torero”, Tolete (1903) también de Caballero, entre tantas y tantas zarzuelas dedicadas al asunto, amén de canciones de la misma temática y época, como “¡Viva el toreo!” (1884) de Caballero o “La canción del picador” incluida en La canción de la Lola (1880) de Chueca y Valverde, considerada la primera obra de género chico de la historia.
En los años previos al estreno de Penella, el Nacionalismo que impregnaba los movimientos artísticos europeos hacía que el terrero musical se volviera hacia el folklore estilizando sus mimbres, en el caso español, entre otros, con aires andaluces en obras como La vida breve (1913), El amor brujo (1915-1925) o Noches en los jardines de España (1909-1915) de Manuel de Falla, la Danza española nº5 de Enrique Granados (1892-1895) o la Suite Española (1886) e Iberia (1909) de Isaac Albéniz, entre otras obras que incluyen piezas de carácter andalucista.
El accidentado estreno de El Gato Montés
Aunque algunos dataron erróneamente el estreno de El Gato Montés en 1916 en Valencia, los estudios de Mario Lerena apuntan al año siguiente, no sin pasar por algún que otro momento accidentado. Aunque parece que se barajó como fecha de estreno el principio del año 1916, lo cierto es que Penella se encontraba por entonces de gira por Sudamérica y no regresa a España hasta el mes de octubre. Se fijó entonces que el evento tuviera lugar el 13 de febrero de 1917 pero hubo de suspenderse in extremis por un percance en el ensayo general, pues el regidor hirió sin querer al protagonista, el barítono Manuel Rusell, en los disparos de la escena final. Explica Lerena que el estreno se pospuso entonces hasta el día 22 de aquel mismo mes y que, tras una velada apoteósica, de nuevo tuvo que suspenderse la función del día 25 al producirse un crimen pasional en las puertas del teatro con el hombre que disparó a su pareja huyendo entre bastidores. No obstante, las siguientes funciones fueron un enorme éxito. Comenta Lerena que el éxito de la obra llevó a su autor por América -donde ya había estado en otras ocasiones- llegando incluso a estrenarse en 1921 en el Park Theater de Nueva York traducida al inglés bajo el título The wild cat, con una adolescente Concha Piquer, descubierta por Penella, en uno de los papeles secundarios y cambiando el trágico desenlace por un final feliz a la americana.
Ahora vuelve la oportunidad [hasta el 28 de este mes] de ver esta obra en una nueva producción del Teatro de la Zarzuela bajo la dirección musical de José Miguel Pérez Sierra/Rafael Sánchez Araña y escénica de Christof Loy, quien parece que ha venido para quedarse en el mundo del teatro lírico español.
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